
Cada 42 horas una mujer es víctima de femicidio en Argentina



Tras diez años de registro sistemático sobre la expresión más extrema de la violencia de género, el relevamiento confirma que, pese a la tendencia a la baja desde 2017, en la Argentina se continúa matando a una mujer cada 42 horas en promedio.
Radiografía del semestre
Durante los primeros seis meses del año se contabilizaron 103 víctimas fatales: 82 femicidios directos, 6 femicidios vinculados, 5 transfemicidios, 5 crímenes ligados al narcotráfico y 5 suicidios feminicidas.
El informe ratifica un patrón histórico: los entornos que deberían garantizar protección son los más peligrosos. El 86% de las agresiones fueron cometidas por personas del círculo íntimo de la víctima, principalmente parejas y exparejas, y se desarrollaron en el ámbito privado. El apuñalamiento y el uso de armas de fuego se consolidaron como las modalidades más frecuentes.
Impacto en las infancias
La violencia deja consecuencias devastadoras: 79 niños y niñas quedaron sin madre en este período. La Defensoría alertó sobre las trabas administrativas que obstaculizan el acceso a la reparación económica prevista en la Ley Brisa, lo que deja a decenas de menores desprotegidos. Además, se reportó que dos de las mujeres asesinadas estaban embarazadas.
Distribución territorial
En números absolutos, la provincia de Buenos Aires encabeza el registro con 29 casos, aunque son 19 menos que en el mismo período de 2025. Sin embargo, al calcular las tasas según población femenina (Censo 2022), el índice más alarmante lo presenta Santiago del Estero, seguida por Entre Ríos y Santa Fe.
Perfil de los agresores
Entre los 105 atacantes identificados, la mayoría se concentra en el rango de 31 a 50 años. Se constató que 5 pertenecen o pertenecieron a fuerzas de seguridad, 3 actuaron como sicarios y se registró un aumento del 10% en femicidas que se suicidaron tras el hecho.
Este informe vuelve a poner en evidencia la urgencia de fortalecer las políticas públicas de prevención, protección y reparación frente a la violencia de género, que sigue cobrando vidas y dejando huellas irreparables en las familias y comunidades.




















