
Polilla Negra y Mosca Negra: cómo prevenir molestias este verano



Ante el aumento estacional de polillas negras y moscas negras en distintos puntos del Área Metropolitana de Buenos Aires, se difundió una serie de recomendaciones para llevar tranquilidad a la comunidad y reforzar las medidas de prevención durante los meses de mayor calor y humedad.
Un verano con más insectos
Las altas temperaturas y la humedad favorecen la presencia de especies que no suelen verse durante el resto del año. Entre ellas, la polilla negra (Hylesia nigricans), un insecto grande y oscuro cuya aparición se intensifica entre diciembre y febrero, cuando sus larvas completan el ciclo y se transforman en mariposas.
Polilla negra: qué es y por qué genera molestias
Aunque su aspecto puede resultar intimidante, la polilla negra no pica ni muerde. Las reacciones en la piel se producen por pelos microscópicos urticantes que libera como mecanismo de defensa y que pueden adherirse a la ropa, la piel o distintas superficies.
Los síntomas más frecuentes incluyen: Enrojecimiento, Picazón intensa, Ronchas, Ardor e Inflamación localizada.
Se trata de un cuadro no contagioso, que suele controlarse sin complicaciones y cuyos síntomas pueden extenderse entre 7 y 14 días, dependiendo del nivel de exposición y la sensibilidad de cada persona.
Cómo prevenir el contacto: Evitar tocar directamente a la polilla, Mantener los ambientes limpios y ventilados., Colocar mosquiteros en puertas y ventanas., Sacudir ropa, cortinas y superficies donde el insecto pueda haberse posado.
Qué hacer si hubo contacto: Lavar la zona con agua y jabón., Cambiarse la ropa, Evitar rascarse o frotarse, No aplicar alcohol ni productos irritantes y Consultar a un profesional si los síntomas se agravan, se extienden o aparecen signos de alarma como dificultad para respirar o hablar.
Mosca negra o barigüí: un insecto pequeño, pero molesto
Además de la polilla negra, se detecta la presencia del barigüí, conocido como mosca negra, un insecto diminuto que habita principalmente en zonas cercanas a ríos, arroyos y cursos de agua.
A diferencia del mosquito común, no pica: muerde la piel para alimentarse de sangre, lo que genera mayor irritación. Su actividad es más intensa durante el día, especialmente al amanecer y al atardecer.
Los síntomas habituales incluyen: Enrojecimiento, Hinchazón, Picazón intensa y Ardor.
En personas sensibles, puede provocar reacciones alérgicas más fuertes. Aunque no transmite enfermedades graves, rascarse puede favorecer infecciones.
Cómo prevenir la mosca negra: Usar repelente., Vestir ropa clara, de manga larga y pantalones largos., Evitar zonas ribereñas en horarios de mayor actividad, Colocar mosquiteros y Mantener patios y alrededores limpios, sin humedad acumulada.
Qué hacer ante una mordedura: Lavar la zona con agua y jabón, Aplicar hielo o compresas frías, Usar cremas calmantes o antihistamínicas si fuera necesario y Consultar a un médico ante reacciones intensas.




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