
Un despedido de ILVA se quitó la vida



La crisis que atraviesan los más de 300 trabajadores despedidos de ILVA sumó un capítulo doloroso: la muerte de Javier López, uno de los operarios afectados por el cierre de la planta en el Parque Industrial de Pilar. El hombre se quitó la vida tras ocho meses de incertidumbre, sin cobrar indemnizaciones ni salarios adeudados.
Ocho meses de reclamo sin respuesta
El cierre de la fábrica, concretado el 29 de agosto de 2025, dejó a cientos de familias sin ingresos. Desde entonces, los trabajadores sostienen un acampe frente a la planta y han realizado protestas en el Parque Industrial y cortes en la Panamericana, sin obtener soluciones de fondo.
“Entramos a trabajar con 19 o 22 años y hoy, con más de 45, nos dejaron fuera del sistema laboral”, había advertido uno de los delegados meses atrás, reflejando la dificultad de reinsertarse en el mercado laboral.
Conmoción y dolor
La noticia fue difundida por sus compañeros a través de la página “Despedidos de ILVA”, donde desde hace meses visibilizan el conflicto. “Nos acabamos de enterar la triste noticia que un compañero despedido de ILVA se quitó la vida ya que no pudo soportar más lo que estamos padeciendo”, escribieron.
Marcelo Adrián Barrionuevo, también despedido, expresó: “ILVA nos destruyó mentalmente, físicamente y económicamente”.
Impacto social
La muerte de López, ocurrida en la antesala del Día del Trabajador, volvió a poner en primer plano el impacto humano de los despidos masivos y la falta de respuestas en un conflicto que lleva ocho meses sin resolución.




















